Llevamos años queriendo abaratar el despido, ahora los datos de la Gran Renuncia lo dejan a coste cero para muchas empresas

Los datos de la Seguridad Social arrojan cifran insólitas en lo que a bajas voluntarias se refiere. En los primeros siete meses del año, 38.575 españoles han renunciado voluntariamente a sus empleos indefinidos. Claro que esto tiene truco. Igualmente tras años queriendo abaratar el despido ahora los datos de la Gran Renuncia lo dejan a coste cero para muchas empresas.

Porque no se trata de un despido, sino de una renuncia, donde el empleado se marcha, se realiza un finiquito liquidando las deudas pendientes y se desvincula de la empresa. No hay indemnización por medio. .

Los contratos indefinidos han dejado de ser para toda la vida

No se trata solo de una cuestión de regulación laboral, sino también cultural. Hace un par de décadas el contrato indefinido era una aspiración, algo que todo empleado quería tener. Daba seguridad, certeza y en muchos casos era la puerta para poder tener una vivienda en propiedad.

El paradigma ahora ha cambiado. Muchos empleados jóvenes ni siquiera se plantean tener un coche en propiedad, como para pensar en una casa o una hipoteca. Tampoco tienen claro dónde quieren vivir y ser un nómada digital ha dejado de ser una rareza.



Y esto hace que cambiar de trabajo, buscar nuevas oportunidades, esta toma de decisión sea mucho más sencillo. Si además sumamos que muchos de los trabajadores ya han pasado por una gran cantidad de empresas al tener contratos temporales y cortos, saben que cambiar les da la oportunidad de acceder a un mejor empleo.

Si además su contrato indefinido es del tipo fijos discontinuo, que no se trabaja todo el año, supone que encontrar mejores condiciones esté a la orden del día. Si a esto le sumamos que en muchos sectores faltan trabajadores, tenemos una combinación perfecta para renunciar a poco que nos ofrezcan mejores condiciones.

No me subes el IPC, pues me voy a la competencia

El último aspecto a tener en cuenta es que muchos empleados ven como en otras compañías les ofrecen mejores condiciones, un salario actualizado al IPC, posibilidad de teletrabajo y esto hace que cambiar de empresa sea una decisión más sencilla.

Hay compañías que ni siquiera tienen una política de retención de talento. Y esto supone una pérdida de productividad importante al ver como tienen que sustituir y formar de forma periódica a empleados. Una rotación constante que merma la cantidad de tareas que pueden sacar adelante cada uno de ellos.

Y un mal ejemplo, porque los empleados ven como sus compañeros se marchan, todo con una mejor oferta y ellos se quedan. Pero a la menor oportunidad muchos seguirán el mismo camino.

Lo único que puede cambiar ahora mismo esta dinámica es una fuerte recesión que implique más paro. Es aquí, cuando el miedo puede hacer que se mantenga el empleo como una prioridad, por encima de mejoras salariales o una mejora en la carrera profesional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *